El interés por estudiar carreras vinculadas a la docencia en Mendoza y a nivel nacional ha disminuido notablemente en los últimos años. Según datos de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo, la cantidad de estudiantes matriculados en estas carreras se redujo alrededor de un 40%.
Esta baja se atribuye a factores económicos, sociales y culturales que afectan la elección profesional de los jóvenes. Ya se empiezan a notar dificultades para cubrir cargos docentes en escuelas primarias y de educación especial, lo que genera preocupación sobre la disponibilidad futura de maestros y profesores.

La Facultad de Educación ofrece varias opciones, incluyendo profesorados en educación inicial, primaria y áreas de educación especial, además de licenciaturas como terapia del lenguaje. A pesar de que las carreras de educación inicial y primaria siguen siendo las más demandadas, la caída en la matrícula afecta a todas las carreras docentes.
Esta tendencia se observa no solo en Mendoza, sino también en otras universidades nacionales e institutos superiores del país. Uno de los motivos centrales para esta disminución es el bajo atractivo salarial de la docencia, que dificulta proyectar un futuro profesional competitivo en comparación con otras carreras.
Además, la percepción social del rol del docente ha cambiado en los últimos años, afectando el reconocimiento y la autoridad que solían tener. Las agresiones y cuestionamientos frecuentes por parte de las familias han contribuido a un desgaste en la valoración de esta profesión, lo que desalienta a los jóvenes a elegirla como vocación.

El tiempo para completar las carreras también se extiende, ya que muchos estudiantes combinan sus estudios con trabajos u otras responsabilidades familiares. Aunque la mayoría de los estudiantes sigue siendo mujer, se observa un creciente interés de hombres en formarse como docentes.
El impacto de esta disminución ya es palpable en las escuelas, sobre todo en la educación especial, donde existen vacantes que no se logran cubrir. Esto representa un desafío concreto para el sistema educativo, que depende de la formación constante de nuevos profesionales para sostener la enseñanza en todas las áreas.
