La Asociación de Trabajadores del Estado convocó este jueves a un paro nacional para el 21 de abril, en reclamo de la reapertura de paritarias.
La decisión se conoció en el marco de un plenario del gremio que reunió a las seccionales de todas las provincias, tendiente a definir medidas de fuerza para reabrir las paritarias.
“El Gobierno sigue destrozando los salarios y fracasó a la hora de bajar la inflación, ya que la misma sigue en aumento. El poder adquisitivo está en caída libre y en este momento el endeudamiento de todos los hogares es total”, se quejó el titular del gremio, Rodolfo Aguiar, en sus redes.

La postura de la CGT
Por su parte, la CGT retomó su agenda sindical tras los recientes éxitos judiciales contra la ley de reforma laboral, y confirmó que su próximo movimiento será una movilización a Plaza de Mayo el 30 de abril, en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador.
Como parte de la jornada, también se llevará adelante una celebración religiosa en homenaje al Papa Francisco, en una iniciativa que buscará combinar reivindicación laboral con un mensaje simbólico ligado a la doctrina social de la Iglesia. Desde la central aclararon que la protesta se realizará sin paro general, marcando una estrategia de presión moderada.
La decisión fue tomada tras una reunión del Consejo Directivo de la CGT en la sede de la calle Azopardo. El encargado de comunicarla fue Jorge Sola, referente del Sindicato del Seguro y uno de los triunviros de la central obrera.
“El Papa Francisco tuvo vínculo con el mundo del trabajo, con la solidaridad como bandera. En esa conmemoración, vamos a hablar de la situación de los trabajadores, con endeudamiento familiar y creciente desempleo”, sostuvo el dirigente.

En paralelo, la conducción sindical volvió a reclamar por paritarias libres, con acuerdos homologados según cada actividad. “El Gobierno puso un techo por debajo de la inflación promedio”, cuestionó Sola, acompañado por Octavio Arguello y Horacio Arreceygor, referentes de peso dentro del esquema cegetista.
Se prevé que la movilización cuente con la participación de sectores críticos de la Iglesia hacia la administración de Javier Milei, así como de los movimientos sociales nucleados en la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular).
Este espacio ya demostró capacidad de movilización recientemente, con cortes de puentes y rutas en rechazo a la decisión del Ministerio de Capital Humano de recortar 900 mil salarios sociales complementarios, profundizando el conflicto social.
