El gobernador Alfredo Cornejo fue uno de los protagonistas del panel “Federalismo en acción: perspectivas regionales sobre desarrollo y asegurabilidad”, desarrollado en el marco del Insurance Week, un encuentro organizado por el Centro de Investigaciones para el Desarrollo del Seguro (CIDeS) en el hotel Llao Llao, en Bariloche. En ese espacio, junto a los gobernadores de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y de Córdoba, Martín Llaryora, el mandatario mendocino planteó con firmeza la necesidad de una reforma fiscal integral liderada por el Gobierno nacional.
Cornejo advirtió que el diseño federal argentino, aunque loable en lo formal, limita a las provincias en el ejercicio de sus funciones: “Nuestro diseño constitucional es muy federal en teoría, pero le deja al Gobierno nacional los principales instrumentos de la política económica”, explicó. A su juicio, las provincias enfrentan serias dificultades para sostener responsabilidades como la educación, la salud, la seguridad y la justicia, con herramientas fiscales insuficientes.

En ese sentido, valoró algunas medidas tomadas por la administración nacional, aunque remarcó que fueron de “sentido común” y que aún queda una agenda urgente por atender. Uno de los principales ejes de su intervención fue la necesidad de revisar el sistema impositivo. “Estamos plagados de impuestos distorsivos y regresivos. Ingresos Brutos e Impuesto al Cheque son los peores ejemplos. Necesitamos mejorar la relación fisco-contribuyente y reordenar la relación fiscal entre provincias y Nación”, subrayó.
Otro tema destacado fue el de la infraestructura como base para un desarrollo económico sustentable. “Sin inversión pública en carreteras, pasos internacionales y puertos, no vamos a mejorar nuestra logística ni nuestra competitividad”, señaló. Reclamó que, al menos en esta etapa, el Estado nacional debe involucrarse activamente para garantizar esas condiciones.
Sobre la situación fiscal del país, Cornejo fue claro: “Tenemos equilibrio fiscal, incluso superávit, pero no hemos resuelto los problemas fiscales estructurales”. Apuntó que parte de esa solución pasa por un nuevo pacto fiscal impulsado desde la Nación, con el acompañamiento de las provincias, pero sin especulaciones políticas.
Respecto a la coparticipación federal, volvió a poner el foco en la inequidad estructural del sistema. Según explicó, “hay provincias que reciben recursos independientemente de su nivel de actividad, y otras que necesitan un sector privado fuerte para sostener su economía”. Denunció que los impuestos de fácil recaudación —como las retenciones o el tributo destinado a subsidios al transporte público— están concentrados en la Nación y, en muchos casos, no se coparticipan. “Entonces, que los eliminen o que los coparticipen”, reclamó.
En contraposición, puso como ejemplo los avances de Mendoza en materia de transporte: “Pasamos de 200 mil a casi 900 mil transacciones diarias, todos los ómnibus tienen menos de cinco años, y estamos construyendo el tren al aeropuerto. Todo con subsidio provincial, porque creemos en el transporte sustentable”, explicó.
Cornejo también se refirió a los ranking de presión tributaria entre provincias, que —según dijo— no reflejan adecuadamente el esquema distorsivo de la coparticipación. “En Mendoza hemos bajado Ingresos Brutos en casi todas las actividades, en algunas a cero, pero eso no se ve porque el sistema está mal diseñado”.
A nivel institucional, planteó la necesidad de revisar la interpretación constitucional que exige unanimidad para modificar la Ley de Coparticipación. “La Constitución habla de mayoría absoluta, no de unanimidad. ¿Cómo una ley inferior va a requerir más votos que una reforma constitucional?”, se preguntó. Propuso que el Congreso avance en una revisión de esa interpretación y se conforme una comisión técnica específica para tratar el tema.
El mandatario concluyó con una advertencia: “Si no discutimos qué Estado queremos tener, cuál es el nivel de gasto y, en función de eso, el nivel de impuestos, vamos a seguir atrapados en la misma trampa. El crecimiento y el desarrollo no llegan solo con equilibrio fiscal”.


