El régimen de Venezuela evitó desmentir un presunto ataque de Estados Unidos contra un establecimiento utilizado para el narcotráfico en la costa del país. La ofensiva habría ocurrido en un muelle desde donde operaban embarcaciones cargadas con drogas, según versiones difundidas por autoridades estadounidenses en los últimos días.
Nicolás Maduro no confirmó ni negó el hecho y afirmó que podría referirse al tema más adelante. Mientras tanto, manifestó su disposición a dialogar con Washington sobre narcotráfico, migración y energía, en un contexto marcado por una creciente presión militar desde el Caribe.

Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump aseguró que fuerzas norteamericanas destruyeron una zona de atraque utilizada por organizaciones narco, aunque no precisó si se trató de una operación militar directa ni el lugar exacto del ataque. Según indicó, la explosión eliminó tanto el muelle como embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas.
En paralelo, Maduro atribuyó el origen de la cocaína a Colombia y defendió el accionar del régimen en la lucha contra el narcotráfico. Aseguró que aeronaves destruidas en territorio venezolano provenían del país vecino y sostuvo que Caracas destina recursos significativos para controlar la extensa frontera común, pese a la falta de cooperación bilateral.
Las tensiones entre Caracas y Washington se profundizaron en las últimas semanas, tras nuevas sanciones energéticas, la incautación de buques con crudo venezolano y el despliegue de fuerzas estadounidenses en aguas cercanas. El silencio oficial frente al presunto ataque dejó abierto un escenario de incertidumbre regional y alimentó las especulaciones sobre una escalada en la ofensiva antinarco en América Latina.



