A días de las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires, el Gobierno recibió un dato que brinda cierto respiro: según el informe mensual de la Secretaría de Trabajo, en febrero el empleo registrado mostró una leve mejora. El total de personas con empleo formal llegó a 12.852.656, con una suba del 0,1% respecto a enero, lo que representa 9.100 trabajadores más.
Dentro del empleo asalariado formal, el sector privado y el de casas particulares impulsaron la suba con incrementos de 0,2% y 0,3% respectivamente, suficientes para compensar la caída del 0,3% en el empleo público.

En paralelo, el empleo independiente también creció un 0,1%, con 3.700 nuevos trabajadores. Esta mejora se explica principalmente por el aumento en los monotributistas comunes, que sumaron casi 50.000 nuevos aportantes, mientras que el régimen de monotributo social y los autónomos continuaron su tendencia a la baja.
Sin embargo, los datos interanuales reflejan una contracara menos alentadora: el empleo asalariado cayó un 0,9% (88.000 personas menos) con bajas en el sector privado, público y en casas particulares. El trabajo independiente también retrocedió un 13% interanual, arrastrado por una fuerte caída en los monotributistas sociales, producto de cambios regulatorios recientes.
En cuanto a los aportantes al sistema, los autónomos disminuyeron un 4,8%, mientras que los monotributistas comunes crecieron un 0,4%, evidenciando un leve repunte en medio de un panorama todavía frágil.
A pesar de la tendencia general a la baja en comparación con el año pasado, el Gobierno pone el foco en los últimos datos positivos como señal de estabilidad en el mercado laboral formal. Estos indicadores, aunque modestos, cobran relevancia en un contexto electoral donde la economía ocupa el centro de la escena.
