El conflicto se originó en Quilmes, tras la aprobación de una ordenanza que regula el sistema de estacionamiento medido y redefine el esquema laboral de los “trapitos”. Desde el municipio defendieron la medida y aseguraron que apunta a formalizar el trabajo mediante una licitación pública.
Desde el espacio que responde a Juan Grabois cuestionaron la iniciativa y denunciaron que deja afuera a los trabajadores informales, además de cortar el diálogo con el sector. Afirmaron que la norma no garantiza la continuidad laboral de los cuidacoches.

La pelea escaló con acusaciones cruzadas y la filtración de un audio privado en el que Mayra Mendoza reprochó al dirigente social por “fomentar la violencia”. Dirigentes camporistas salieron a respaldarla y endurecieron las críticas.
El episodio sumó un nuevo capítulo a la interna del cristinismo y reabrió el debate sobre la conducción política del espacio, con disputas que ya impactan en el núcleo duro del kirchnerismo.



