Tras convocar a una concentración frente al Congreso para el próximo miércoles, cuando el Senado trate la reforma laboral, la CGT reordenó su estrategia para intentar frenar la iniciativa del Gobierno. En la central sindical aseguran que el oficialismo no cuenta con los votos necesarios para aprobar los puntos más controvertidos y confían en bloquearlos durante el debate artículo por artículo.
El triunvirato sindical, integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, concibe el avance de la reforma como un proceso prolongado, en el que el paro general es una herramienta relevante pero reservada para una instancia clave. La conducción cree que sectores dialoguistas podrían acompañar la ley en general, pero retirar su apoyo al analizar el contenido específico de la norma.

Entre los artículos que la CGT busca desactivar figuran la ampliación de las actividades esenciales, que limita el alcance de las huelgas; la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, que fortalece acuerdos por empresa; los cambios en las cuotas solidarias y la creación del Fondo de Asignación Laboral, pensado como reemplazo del actual sistema de indemnizaciones.
En paralelo, la central obrera mantiene abierta la vía de la judicialización para aquellos puntos que superen el trámite legislativo. Aunque consideran que varias disposiciones presentan dudas de constitucionalidad, admiten que el camino judicial podría ser más complejo que en el caso del Mega DNU dictado a fines de 2023.



