La reciente decisión de Donald Trump de imponer un recargo del 25% sobre las importaciones de acero y aluminio podría tener graves repercusiones para las empresas argentinas que exportan a los Estados Unidos, como Tenaris y Aluar. Esta medida, que recuerda las políticas arancelarias del pasado, podría afectar el comercio bilateral, aunque no es la primera vez que la Argentina se enfrenta a restricciones similares.
Un antecedente de 2018
Este anuncio no es nuevo para la Argentina, ya que en la gestión anterior de Trump, el entonces presidente impuso aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio. En esa ocasión, el gobierno de Mauricio Macri logró una excepción para las exportaciones argentinas, alcanzando un acuerdo que permitió que estas exportaciones no estuvieran sujetas a impuestos, pero limitando su volumen a un cupo de 180.000 toneladas. Este acuerdo se basó en un promedio de las exportaciones previas, más un adicional del 35% para el acero.

Fuentes del Gobierno argentino indicaron que, si bien estaban al tanto de que la imposición de aranceles era una posibilidad, desconocían el momento exacto en que se aplicaría. En diálogo con LA NACION, informaron que este tema forma parte del diálogo continuo entre las cancillerías de ambos países, dado que ya existe la cuota y medidas antidumping para regular el comercio.
El impacto para las empresas argentinas
Las principales empresas argentinas afectadas son Tenaris y Aluar, quienes destinan una parte de su producción al mercado estadounidense. En el caso de Aluar, alrededor del 40% de su producción se exporta a los Estados Unidos, lo que coloca a la empresa en una posición vulnerable ante estos nuevos aranceles.
Tanto Tenaris como Aluar evitaron comentar públicamente sobre las nuevas medidas, pero no parecían sorprendidas por la decisión. Al cierre de esta edición, la Cámara del Acero tampoco se había pronunciado sobre el tema.

La nueva ronda de aranceles de Trump
Trump anunció que la medida se implementará "casi de inmediato" y que afectará a todas las importaciones de acero y aluminio, independientemente de su origen. Además, en los próximos días, el presidente estadounidense planea hacer anuncios adicionales sobre aranceles recíprocos, lo que podría ampliar aún más las restricciones comerciales.
El impacto de esta política no solo se limitará a los metales, ya que Trump también ha prometido imponer aranceles sobre otros productos clave, como chips de computadora, productos farmacéuticos, cobre, petróleo y gas. Estos aranceles están previstos para entrar en vigencia a mediados de febrero.
¿Cómo continuará el conflicto?
Aunque los aranceles sobre los productos de Canadá y México fueron temporalmente suspendidos el mes pasado, se espera que la guerra comercial se intensifique a medida que Trump continúe presionando por aranceles más altos. A pesar de las tensiones, Trump sigue comprometido con su política proteccionista, aunque algunos países que ya aplican aranceles similares podrían no verse tan afectados.
El futuro de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Argentina dependerá, en gran medida, de cómo se gestione esta nueva medida y de la capacidad del gobierno argentino para defender sus intereses en un contexto global cada vez más competitivo.



