El peronismo volvió a exhibir sus diferencias internas luego de que el acto realizado en Parque Lezama para reclamar la liberación de Cristina Fernández de Kirchner dejara al descubierto la grieta entre el kirchnerismo y el sector que lidera el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
Desde el entorno del mandatario provincial interpretaron ese acto como “un antes y un después” en la relación con el espacio kirchnerista.

La tensión entre ambos sectores viene escalando desde hace meses y se refleja en cruces públicos. Uno de los episodios más recientes fue la declaración del senador bonaerense Sergio Berni, quien sostuvo que el origen de la fractura estuvo en la decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones en la provincia de Buenos Aires, una estrategia que el kirchnerismo rechazó desde el principio.
El analista político Gustavo González advirtió que la disputa evidencia una crisis de liderazgo dentro del peronismo. “Todos los actores saben que unidos triunfan, desunidos no van a triunfar”, señaló, aunque explicó que la verdadera pelea gira en torno a quién ejercerá ese liderazgo de cara a 2027.

En el interior del país, la situación genera preocupación. Dirigentes provinciales observan con alarma el avance de la interna bonaerense y sostienen que el peronismo está perdiendo oportunidades de consolidarse como una alternativa al gobierno nacional.
Mientras el kirchnerismo exige que Kicillof se reúna con Cristina, desde el entorno del gobernador sostienen que la relación debe ser “de igual a igual” y no de sumisión. La unidad, advierten analistas, está cada vez más lejos .
