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HISTORIAS DE POR ACÁ

La increíble historia de la máquina de Vialidad y la Iglesia de Junín

Esta es la historia de la iglesia que fue construida tres veces y de la máquina y el maquinista de Vialidad Provincial que la demolió.

Iglesia de Junin

Los datos históricos se mezclan y parecen estar incompletos. El comienzo de todo, la construcción original, no está claro cuando se realizó. Lo que si es indudable, aunque muchos lo ignoran, es que la Iglesia de Junín, Nuestra Señora del Rosario, fue demolida dos veces y construida tres. 

Pero esta historia, que ya tiene muchos condimentos interesantes, tiene uno muy especial que tal vez supere a los demás: En la segunda demolición se utilizó una maquinaria vial nueva, impecable, 0 kilómetro. Esa demolición fue debut y despedida de esa máquina ya que, después de demoler la iglesia y como un conjuro, no arrancó nunca más.

Las historias hay que comenzarlas a contar desde el principio. Intentaremos hacerlo, por más que el comienzo de todo es difuso

La Iglesia Parroquial de Junín fue construida en la primera mitad del 1800. Pero esa construcción no duró mucho. El terremoto de 1861 afectó gravemente el edificio de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y, pese a que aguantó un tiempo más, fue demolido en 1872.

Un año después se decidió construir una nueva, pero recién la obra se inició dos años después, en 1875, con fondos de la comuna la Municipalidad y donaciones de los vecinos. Pero la obra era costosa y avanzó lentamente. El 13 de mayo de 1878 Juan Guevara, jefe comunal, le ordena al “presidente de la comisión encargada de la construcción de la capilla, que se realice la bendición de la obra el 25 del corriente y se hayan unas suscripciones entre los vecinos”, para reunir dinero.

En 1881 todavía no estaba terminada, y los vecinos solicitaron fondos al Gobierno para concluirla, cosa que sucedió un tiempo después.

A principios del Siglo XX el nuevo edificio tenía algunos defectos y necesitaba arreglos, por lo que el cura párroco Francisco Morateda, solicitó nuevamente recursos al Estado.

Pero si esta parte de la historia es interesante, la parte más cercana es más interesante todavía.

Iglesia de Junin
Iglesia de Junin antes de su demolición 

El Ángel que la demolió 

Ángel Aurelio Gómez, el Kiko Gómez, el Flaco Gómez era maquinista de Vialidad Provincial. 

“Eran dos hermanos, muy conocidos por acá, y mi padre era muy querido”, cuenta Mirta Antonia Gómez, hija de Ángel “que le hacía honor a su nombre, porque era una persona muy buena”, dice Mirta, que en 2022 fue reina provincial de la Vendimia del adulto mayor.

Mirta Gómez cuenta que “yo me casé en la iglesia vieja”, aquella construcción todavía de adobe de la Virgen del Rosario.

Ángel era un hombre “muy creyente, muy católico, de mucha fe” y era el mejor maquinista de la zona. “No le gustaba mandar, le gustaba enseñar. Todos los que después fueron maquinistas, aprendieron de él”.

La vida de Ángel y la historia de la Iglesia se iban a cruzar irremediablemente a fines de 1977.

A las 6.26 de la mañana del 23 de noviembre de 1977 la tierra tembló. Tembló muy fuerte. La magnitud fue de 7.4 grados en la escala de Richter y el epicentro fue en Caucete, en San Juan. Hubo 65 víctimas fatales y muchos daños. En Mendoza también se sintió muy fuerte y en Junín el edificio de adobe de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario sufrió daños severos.

Había un gran riesgo de derrumbe, así que se decidió demoler la iglesia lo antes posible.

“Vialidad Provincial había recibido por esos días la primera motoniveladora John Deere. Era nueva, cero kilómetro, la primera máquina nueva que recibía Junín”, recuerda Mirta Gómez.

Entonces, para apurar el trabajo de demolición le encargaron al maquinista Ángel Gómez que, con la nueva máquina, trabajara en la demolición.

“Mi padre era muy creyente y no quería hacer ese trabajo, pero no tuvo más remedio”, dice Mirta.

El caso es que, utilizando unos gruesos cables de acero y la fuerza de la nueva motoniveladora, el maquinista Ángel Gómez fue pieza fundamental para demoler rápidamente la Iglesia dañada.

“Fue el único trabajo que hizo esa máquina. Después de la demolición, no anduvo más. No hubo forma de que volviera a funcionar, a pesar de que la revisaron completa”, cuenta Mirta. 

El relato de la mujer la repiten otros juninenses. Hugo Rodríguez, por ejemplo, que conserva una antigua fotografía de la iglesia demolida. “No hubo manera, la máquina no anduvo más”, confirma Hugo.

Después se volvió a levantar la iglesia, ahora de material. Por allí siguió pasando gran parte de la historia de Junín.

Don Ángel Gómez falleció hace ya un tiempo. Todavía los vecinos lo recuerdan con cariño. 

De las iglesias anteriores y de la máquina maldita, ya casi nadie se acuerda. 

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