Las principales consultoras privadas coincidieron en que la inflación de noviembre se mantuvo por encima del 2%, en un rango que va del 2,3% al 2,5%. El movimiento se dio en un mes atravesado por ajustes en tarifas de luz y gas, aumentos en el transporte y una fuerte suba en el precio de la carne, que volvió a presionar sobre el rubro de alimentos.
El Gobierno autorizó incrementos en servicios públicos y en colectivos del AMBA, medidas que, según los analistas, complicaron cualquier intento de frenar la tendencia ascendente del IPC. Desde Eco Go estimaron una inflación del 2,5%, impulsada por un avance del 3% en alimentos y bebidas.

Un cálculo similar realizó Equilibra, que también proyectó un 2,5%, con una incidencia marcada de los precios regulados, que avanzaron 3,3%, y un fuerte aumento del 4,5% en carnes. En paralelo, C&T Asesores Económicos registró un 2,4%, influido por tres factores: la suba de la carne, el impulso del Cyber Monday —que generó bajas temporales en algunos rubros— y los nuevos ajustes tarifarios.
Entre los pronósticos más moderados estuvo LCG, que nuevamente ubicó la inflación en 2,3%, acompañada por una suba del 3,3% en alimentos. La Fundación Libertad y Progreso coincidió con ese escenario y calculó que la variación interanual llegaría al 31,2%, extendiendo a 21 meses la desaceleración en comparación anual.
Mientras tanto, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había proyectado un 1,9% para noviembre, aunque ese cálculo se realizó antes de que se oficializaran los aumentos en servicios públicos. Tal como recordó la consultora Invecq, aún quedan precios atrasados en varios rubros, especialmente en energía, transporte, telefonía y combustibles, donde los ajustes pendientes superan el 30%.



