La economía familiar en Argentina enfrenta uno de sus momentos más críticos en los últimos 20 años. La morosidad de los hogares trepó al 11 %, un nivel que no se registraba desde hace dos décadas, reflejando el impacto del estrés financiero acumulado por los últimos procesos electorales y las altas tasas de interés implementadas para contener el dólar.
Fin del techo de la mora y la apertura al crédito
Tras alcanzar estos picos históricos, el sistema financiero señala que la morosidad podría haber llegado a su límite. Las tasas de interés han comenzado a descender durante las últimas semanas, lo que permite que bancos como Nación, Galicia y BBVA compitan nuevamente en el mercado de crédito hipotecario, ofreciendo cierta recuperación en el acceso a financiamiento para los hogares.

El escenario actual también está impulsando cambios en las billeteras virtuales. Empresas como Mercado Pago y Ualá avanzan hacia la obtención de licencias bancarias, ampliando sus herramientas de cobro y capacidad de captación de clientes. Esta transición busca reducir la morosidad en sectores donde hasta ahora el cobro de deudas resultaba más complejo por la falta de acceso a cuentas sueldo tradicionales.
Los desafíos en 2026
Aunque el crédito vuelve a fluir, Argentina se enfrenta a un ciclo de mayor exposición internacional. La normalización de la economía significa que conflictos globales o cambios en los precios de commodities impactarán con mayor fuerza en los hogares. El desafío para 2026 será consolidar el acceso al crédito y la monetización de la economía sin generar un nuevo repunte inflacionario.
