La Universidad de Harvard rechazó la reciente decisión del gobierno de Donald Trump que prohíbe la inscripción de estudiantes extranjeros en instituciones educativas de Estados Unidos. La medida también obliga a quienes ya están cursando a buscar otra universidad o abandonar el país.
Desde la casa de estudios con sede en Cambridge, Massachusetts, calificaron la iniciativa como una acción ilegal y retaliatoria, que atenta contra su misión académica y afecta no solo a la comunidad universitaria, sino también al prestigio y desarrollo del país.

Una respuesta diferente al resto del sistema universitario
Mientras algunas instituciones como Columbia decidieron acatar la nueva política para evitar la pérdida de subsidios, Harvard optó por la vía judicial. La universidad presentó una demanda contra la administración Trump hace un mes, en rechazo a otros intentos de intervención sobre su plan de estudios, políticas de admisión y contratación.
El conflicto se intensificó tras el anuncio de un nuevo recorte de 450 millones de dólares en subvenciones federales, que se suma a la congelación de otros 2.200 millones ya anunciados. En total, están en revisión unos 9.000 millones en ayudas públicas, lo que representa una amenaza económica significativa para muchas universidades del país.

Harvard, una institución clave en la educación global
Con un patrimonio de 53.200 millones de dólares en 2024, Harvard no solo es la universidad más rica de Estados Unidos, sino también la más antigua, fundada en 1636. Cada año, recibe estudiantes y académicos de más de 140 países, lo que convierte a su comunidad internacional en un componente fundamental de su identidad y excelencia académica.



