El comercio electrónico en Argentina mantuvo un fuerte crecimiento durante 2025, con un aumento del 60% en la facturación, superando a la inflación anual del 31% y alcanzando $35.326.983 millones. El informe anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) destacó que las categorías con mayor incremento fueron productos infantiles (+209%), materiales y herramientas de construcción (+117%), turismo (+68%), deportes (+71%), electrodomésticos (+70%) y alimentos, bebidas y artículos de limpieza (+64%).
En términos de unidades vendidas, se alcanzaron 645 millones, un 28% más que el año anterior, con alimentos y bebidas, herramientas y construcción, y hogar, muebles y jardín liderando las ventas. El ticket promedio aumentó un 55%, situándose en $143.128, mientras que las órdenes de compra crecieron un 3% frente a 2024.

Equidad fiscal y competencia con plataformas extranjeras
El crecimiento del comercio electrónico impulsó el debate sobre la equidad de condiciones fiscales entre empresas locales y plataformas extranjeras. La CACE subrayó que muchas compras internacionales ingresan al país sin pagar impuestos, mientras que las empresas argentinas enfrentan cargas como Ingresos Brutos, que pueden impactar hasta en un 10% de la venta, especialmente para pymes.
La apertura del comercio internacional ha aumentado la oferta para los consumidores, pero también planteó desafíos para el ecosistema local, donde las empresas nacionales compiten en desventaja frente a gigantes asiáticos como Shein y Temu. Este fenómeno se reflejó en la categoría indumentaria, que mostró una caída del 14% en ventas, atribuida en parte a la competencia extranjera y al crecimiento de compras en plataformas internacionales.
Ventajas del comercio local frente al extranjero
A pesar de la competencia, el comercio electrónico nacional mantiene ventajas para los consumidores: posibilidad de pago en cuotas, productos nacionales disponibles rápidamente, y tiempos de entrega cortos de 24 a 48 horas según la zona. Por el contrario, las compras internacionales suelen implicar esperas de 15 a 20 días y métodos de pago más limitados, factores que afectan la decisión de compra.
En este contexto, las empresas destacan la necesidad de revisar la carga impositiva y las condiciones de competencia para asegurar un mercado más equilibrado, que beneficie tanto al consumidor como al desarrollo del comercio electrónico local.
