Durante el mes pasado, los primeros relevamientos reflejan que el aumento de precios fue más leve, con una inflación mensual estimada en torno al 2,7%. La variación interanual, en tanto, habría descendido cerca de nueve puntos, marcando el nivel más bajo desde abril de 2021.
Uno de los factores clave fue el comportamiento del rubro educación. Luego de los fuertes incrementos registrados en marzo con el inicio del ciclo lectivo, los precios se estabilizaron en abril. A esto se sumó una caída en productos estacionales como frutas, verduras y carnes, mientras que la suba en alimentos industrializados fue más moderada.

En la última semana de abril se registró incluso una baja de precios en varios productos básicos, lo que redujo el promedio mensual. Alimentos como lácteos, huevos y bebidas para el hogar registraron caídas, compensando los incrementos en panificados, aceites y frutas.
Por otro lado, la inflación núcleo —que excluye los componentes estacionales y regulados— también mostró una desaceleración significativa, ubicándose por debajo del 2% mensual. Esta tendencia responde en parte a un menor ritmo de ajustes en bienes y servicios no regulados, y a la baja presión del tipo de cambio tras el fin del cepo.
En cuanto al análisis por sectores, los aumentos más destacados se dieron en Educación, Bienes varios y Alimentos y bebidas, con subas que rondaron entre el 3% y el 3,7%, seguidos por Indumentaria y Transporte y comunicaciones.

La estabilidad cambiaria posterior al levantamiento del cepo también contribuyó a frenar remarcaciones especulativas. En las primeras semanas de abril, algunos sectores ajustaron precios en previsión de un dólar más alto, pero luego retrocedieron o estabilizaron los valores al no encontrarse convalidación por parte de los consumidores.
De cara a mayo, las consultoras coinciden en que la inflación seguirá en niveles bajos, al menos en comparación con los primeros meses del año, aunque aún se mantiene por encima de los estándares deseables. La clave estará en la evolución de los precios regulados y la capacidad del consumo para sostener la demanda sin generar nuevas presiones sobre los precios.
