El barril de crudo Brent registró una suba explosiva del 63% en marzo, impulsado por la guerra en Irán y el cierre al tráfico marítimo del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético global.
Este movimiento representa un factor crítico para las petroleras que operan en Argentina, dado que el Brent funciona como referencia clave para la formación de precios internacionales. Se trata, además, de la mayor suba mensual desde 1988, año en que este tipo de crudo se consolidó como benchmark del mercado europeo.
En medio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del crudo Brent alcanzó un pico de 119,5 dólares por barril el pasado 9 de marzo, reflejando la fuerte tensión geopolítica y su impacto inmediato en los mercados.

Por su parte, el crudo intermedio de Texas (WTI), referencia en Estados Unidos, también mostró una dinámica alcista, con un incremento del 51% en marzo, cerrando en 101,38 dólares por barril, frente a los 67 dólares registrados el 27 de febrero.
Este escenario consolida un nuevo mapa de volatilidad energética, donde la geopolítica, los cuellos de botella logísticos y la incertidumbre internacional pasan a ser variables determinantes para el rumbo del mercado petrolero global y su impacto en economías como la argentina.


