El presidente Javier Milei ratificó que el esquema de bandas cambiarias continuará vigente hasta 2027, una decisión que apunta a mantener la estabilidad del dólar y consolidar el proceso de baja inflacionaria. Sin embargo, los controles que aún rigen para las empresas se convirtieron en uno de los principales reclamos del sector privado.
De acuerdo con las expectativas del mercado, la reducción del cepo cambiario podría comenzar en el segundo trimestre de 2026, cuando ingresen los dólares de la cosecha gruesa. Este año se avanzó en la liberación para las personas físicas, pero las compañías siguen enfrentando restricciones casi idénticas a las del gobierno anterior.

Especialistas advierten que mantener el cepo limita el ingreso de inversiones financieras y productivas. Según estimaciones de JP Morgan, si la Argentina lograra ser recategorizada como mercado emergente, ingresarían cerca de USD 2.600 millones en nuevos fondos.
El Gobierno sostiene que mantener las bandas no impide avanzar con una apertura gradual del mercado. No obstante, analistas alertan que el ajuste del 1% mensual podría entorpecer la acumulación de reservas, uno de los grandes desafíos económicos para 2026.



