En un acto cargado de emoción, la Legislatura de Mendoza declaró de interés legislativo los libros “De regreso a casa”, de la escritora mendocina Miriam Mendoza, e “Hijo del mar”, de la autora marplatense Julieta Faveri, dos obras inspiradas en la historia del recordado tortugo Jorge.
El encuentro se realizó en la Sala Roja de la Legislatura y fue impulsado por la diputada Beatriz Martínez, autora de las resoluciones aprobadas por unanimidad. Participaron las autoras, autoridades provinciales y referentes del bienestar animal, quienes destacaron el valor educativo y ambiental de las publicaciones.
Ambos libros, dirigidos al público infantil, relatan de manera sensible la vida del tortugo Jorge, quien habitó durante casi cuatro décadas en el ex Acuario Municipal de Mendoza. Tras un largo proceso de rehabilitación, el animal fue finalmente liberado en el océano Atlántico en abril de 2025, transformándose en un símbolo de conciencia ambiental, educación y respeto por la biodiversidad.
Durante el acto, las autoras resaltaron la importancia de que la historia de Jorge trascienda las fronteras mendocinas y se convierta en una herramienta pedagógica.

“De regreso a casa busca mantener vivo el recuerdo del tortugo y promover el no cautiverio”, expresó Miriam Mendoza. “Quise que Jorge fuera recordado por la alegría de haber vuelto al mar y que los niños reflexionen sobre lo que significa que un animal viva encerrado. Es un cuento para chicos, pero puede leerse en familia y trabajarse en las escuelas”, agregó.
Desde Mar del Plata, Julieta Faveri participó de manera virtual y destacó el rol de la literatura en la educación ambiental. “Hijo del mar nace del amor por la palabra, por la infancia y por una mirada integral sobre la naturaleza. La liberación de Jorge marca un antes y un después en la forma de mirar y cuidar la biodiversidad. Es un símbolo de libertad y de conciencia colectiva”, sostuvo.
Por su parte, la diputada Beatriz Martínez celebró el compromiso de las autoras y el impacto educativo de sus libros: “Estas obras permiten que los niños y niñas aprendan desde el amor y el respeto hacia los animales. Ya no se trata de verlos en cautiverio, sino de celebrar su libertad”.

