Un estudio privado reveló un dato alarmante sobre la situación social en Argentina: más de ocho de cada diez trabajadores atraviesan algún tipo de privación alimentaria mientras trabajan. El fenómeno está directamente relacionado con el deterioro del salario y el aumento del costo de vida.
La investigación fue elaborada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) en conjunto con la empresa Edenred, y analizó los hábitos alimentarios y las condiciones laborales de los asalariados.
Saltearse comidas o comer peor
Según el informe, el 83,5% de los trabajadores experimenta algún tipo de privación alimentaria, ya sea por cantidad de alimentos o por la calidad nutricional de lo que consume durante la jornada laboral.
Las situaciones más frecuentes incluyen:
Saltearse comidas
Reducir porciones
Elegir alimentos más baratos y menos saludables
Incluso, el 22,6% de los asalariados directamente no come durante el trabajo por falta de dinero.
Los investigadores señalan que, antes de dejar de comer, muchos trabajadores optan por abaratar su dieta sacrificando la calidad nutricional, lo que implica consecuencias para la salud a largo plazo.

Dietas más baratas y menos saludables
El estudio también muestra que el 78,5% de los trabajadores se ve obligado a elegir alimentos más económicos pero menos saludables ante la imposibilidad de sostener una dieta equilibrada.
Como resultado, solo el 16,5% de la población asalariada no presenta ningún tipo de privación alimentaria.
Cuando se analiza específicamente el salteo de comidas, los resultados indican que:
46,7% lo hace ocasionalmente
14,5% lo hace de manera regular
38,9% afirma no hacerlo
Los sectores más afectados
El problema afecta principalmente a trabajadores de menores ingresos, no calificados y empleados en pequeñas empresas, donde la vulnerabilidad alimentaria es mayor.
También se observan diferencias entre sectores:
Sector público: 72% presenta vulnerabilidad alimentaria
Sector privado: 56%
Cuánto gastan los trabajadores para comer
El gasto diario destinado a la comida durante el trabajo también refleja las limitaciones económicas:
36,1% gasta menos de $5.000
43,9% entre $5.000 y $10.000
12% entre $10.000 y $20.000
8% más de $20.000
En total, el 80% de los trabajadores destina menos de $10.000 diarios a su alimentación laboral.
Reclamo por beneficios alimentarios
Frente a este escenario, el 80% de los trabajadores manifestó que le gustaría recibir un aporte alimentario de su empleador.
Actualmente, este tipo de beneficio solo está contemplado de forma obligatoria en algunos convenios colectivos, mientras que en otros casos queda a decisión voluntaria de las empresas.
Las 10 claves de la vulnerabilidad alimentaria laboral
El informe destaca diez datos centrales sobre la situación:
83,5% de los asalariados sufre algún tipo de privación alimentaria.
61,1% debe saltear alguna comida durante la jornada laboral.
78,5% elige alimentos menos saludables por motivos económicos.
70,7% de los jóvenes (18 a 29 años) es el grupo más afectado.
73,2% de los empleados públicos padece privaciones alimentarias.
26% no logra realizar pausas regulares para comer.
39,2% es el riesgo de privación cuando la empresa provee comida, frente a 65,8% donde no existe infraestructura.
23,1% de los trabajadores presenta obesidad vinculada a dietas de baja calidad.
80,4% quisiera recibir un beneficio económico para mejorar su alimentación.
56,6% de las mujeres asegura que con un beneficio alimentario elegiría opciones más saludables.
