Este martes, la abogada de Yamil Rosales afirmó que no se le puede arrojar responsabilidad en relación al homicidio de Diego Aliaga, quien es considerado por la Justicia Federal como “mano derecha” del juez federal Walter Bento, en el caso por presuntas coimas a cambio de favores judiciales a presos.
Cabe destacar que durante los alegatos del secuestro extorsivo y el asesinato de Aliaga se solicitaron penas menores para Rosales, quien además es el único acusado que logró zafar de la condena a prisión perpetua, gracias a la figura de “imputado arrepentido”.
La abogada Gabriela Massad, consideró que su cliente no tuvo nada que ver en el secuestro coactivo y extorsivo, y menos del robo que habría hecho barrera en la casa de Aliaga. “Achacarle eso, su señoría, va en contra de la ley", sostuvo.
Voy a pedir la absolución de mi pupilo procesal
"Luego de la muerte de Aliaga, todos los actos que podría haber realizado Rosales están en un contexto de encubrimiento, agravado por el delito precedente”, dijo Massad, definiendo así el tipo de delito que para ella cometió su delito.
Y continuó: “Voy a pedir la absolución porque no hay delito para condenarlo y voy a pedir la absolución adhiriendo al planteo del abogado Leonardo Pérez Videla (defensor de Barrera). Y en el caso que fuera condenado, que sea por omisión de auxilio o legítima defensa putativa y encubrimiento agravado”.
Finalmente enumeró el pedido realizado:
- Absolución lisa y llana por las nulidades planteadas;
- Absolución por el beneficio de la duda;
- Legítima defensa putativa u omisión de auxilio;
- Encubrimiento agravado; y
- Secuestro coactivo con muerte no querida (ya que se trataría de un homicidio culposo).
El próximo martes alegarán ante el Tribunal Oral Federal 1 las abogadas Gemina y Anahí Venier (defensoras de Sacolle y a sus dos hijos), estos son los pedidos realizados por las partes durante los alegatos.
Cómo ocurrió el crimen
Diego Aliaga desapareció el 28 de julio del 2020, cuando salió de su casa ubicada en el barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y luego se dirigió a Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto su socio, Diego Barrera. Pero jamás se lo volvió a ver.
Horas después, se presentó la denuncia por su desaparición. En ese momento, su hermano recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron un millón de dólares por el rescate de Aliaga.
Las evidencias en la investigación fueron cercando al socio de Diego Aliaga, hasta que el 4 de agosto fue detenido junto a su pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.
El 10 de septiembre se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo, luego de la confesión de Yamil Rosales, empleado de la empresa de transportes que tenía la familia Barrera.

El 5 de octubre siguiente, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Aseguró que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se le fue la mano", además intentó desvincular al resto de los sospechosos.
Luego, en el 2021, se unió el caso con la causa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento. Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.


