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Devaluación e inflación

Medidas de auxilio para las pymes

Enfrentamos una importante devaluación de nuestra moneda, una cierta estabilización del tipo de cambio y algún indicio de equilibrio fiscal, aún con altos números de inflación.

PYMES

A más de 100 días de gestión del presidente Javier Milei y después de las consecuencias económicas que trajeron las primeras medidas, enfrentamos una importante devaluación de nuestra moneda, una cierta estabilización del tipo de cambio y algún indicio de equilibrio fiscal, aún con altos números de inflación. Como consecuencia, la caída del consumo, que fue buscada intencionalmente, es hoy una grave realidad.

 A modo de ejemplo, podemos mencionar que las ventas de los supermercados tuvieron una caída del 13,8% en enero, por solo mencionar un sector de consumo de productos básicos, para todos los sectores.

 Aunque fuimos advertidos de que tendríamos que atravesar momentos difíciles y que vivimos, según lo advirtió el presidente, lo peor de la tormenta, Milei continúa con un gran apoyo de la ciudadanía que lo eligió.

 Sabemos que los números de la macroeconomía, en cierta forma, están respondiendo y el orden fiscal va encaminado, con paso firme y decidido, según se prometió y nos van informando.

 Pero, en este contexto que todavía no permite ver señales claras, las empresas pymes de todo el país se encuentran sumamente preocupadas por la mencionada caída de las ventas, dada la baja demanda que acarrea la pérdida del poder adquisitivo de prácticamente, el total de los sectores de la población.

 Las promesas de campaña de La Libertad Avanza incluían un cambio de modelo que los empresarios, únicos y verdaderos generadores de riqueza y empleo, vieron como atractivo y necesario, dado el abismo que enfrentaba la Argentina al final de la gestión anterior.

 El Gobierno actual intentó imponer los cambios de una forma poco ortodoxa, dadas las circunstancias extremas, que no fue apoyada por la mayoría de los representantes de la oposición. Gracias a que se impidió que la batería de medidas fuera aprobadas e implementadas, hoy, los pequeños empresarios atraviesan un momento de gran preocupación por el contexto casi terminal para muchas empresas que, de seguir en estas condiciones, llevará al cierre de pequeños y medianos negocios tanto industriales, de servicios como comerciales.

 Estamos de acuerdo con las ideas propuestas por este gobierno. Necesitamos un fuerte cambio de modelo de sociedad, que incluya lo económico y modifique las reglas de juego, promueva la eficiencia y  la honestidad en el manejo de los fondos públicos, pero, sobre todo, necesitamos un estado pro empresa.                                                                                                                                   

Existe una inmensa preocupación porque en un país que lleva décadas de decadencia, no se apliquen urgentemente acciones necesarias para comenzar con la reactivación económica. Específicamente, nos referimos a la reducción de impuestos y a la implementación de un sistema laboral más flexible, por solo mencionar un par de ejemplos.

 A la realidad descripta anteriormente, las pymes deben sumar el incremento constante del combustible, con el impacto que esto trae a todos los productos y actividades; aumento de tasas y servicios públicos en porcentajes realmente inafrontables; costos fijos que no paran de crecer y paritarias que pasaron de ser anuales a realizarse mensualmente.

 Es simple: si ingresa menos dinero, es imposible afrontar mayores gastos. Es por ello que estos meses, aunque parezcan pocos, los empresarios tienen que enfrentar escasas opciones: pasar a la informalidad o cerrar sus puertas. Con la dolorosísima consecuencia de dejar a colaboradores comprometidos con su trabajo y con una historia en común vivida, sin fuente de sustento. Es un camino sin salida.

 Los argentinos todos, estamos tan acostumbrados al maltrato, a la anomia, a la improvisación y a medidas arbitrarias y perjudiciales, que hasta las realidades más increíbles parecen viables y es por eso que esta gestión, se presenta como novedosa y esperanzadora.

 El gran tema es que esto se resuelve con democracia, diálogo y consenso entre privados y con el estado y eso está faltando. Aparentemente, no sabemos construir en conjunto. La política está tan irreparablemente enfrentada entre sí, aislada y separada del resto de la sociedad que nunca puede pensar en el bien para todos.

 Los privados, a lo largo de la historia hemos dado demasiado crédito y confianza a nuestros "dirigentes" y obedecemos. Obedecemos confiando en que nos van a dar soluciones mágicas y a guiar por un camino de bonanza. Así, hemos ido perdiendo lo que teníamos y terminamos como hoy, “fundidos”.

 La sucesión de inexpertos que manejaron nuestros destinos les permitió llenar sus bolsillos, en detrimento de la ciudadanía. Esperamos que este no sea el caso. Debemos entender que nuestros representantes son eso: representantes que deben escuchar a quienes los votaron y decidir según su mandato, respondiendo a sus requerimientos y teniendo como único horizonte el bien común.

 Los empresarios sabemos de cómo manejar nuestras empresas y a estas alturas, podemos declararnos supervivientes contra todo intento de destrucción no solo de las empresas sino de todo tejido social en nuestro país.

 Con la autoridad que esto nos confiere debemos decir que necesitamos medidas ya, no de apoyo, sino de auxilio a las pymes. No dádivas ni subsidios, sino la instauración urgente de un contexto sano y motivador, que nos permita ejercer los negocios lícitos que nuestra Constitución ampara y que llevaron, en otros tiempos, a ser de Argentina un país con crecimiento y dignidad para todos sus habitantes.

 

Daniel Ariosto

Presidente de UCIM 


 

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