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TRES VECES CAMPEÓN

Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino: La defensa (PARTE 5)

Diario Mendoza comparte, en exclusiva, fragmentos del libro "Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino" del escritor mendocino Pablo Rolando Marianetti que repasa consideraciones futboleras "que hasta el 2022 permanecían olvidadas".

gonzalo montiel

Para poder pensar en armar un equipo de fútbol competitivo, antes que nada necesitamos consolidar una buena defensa

“Los equipos se arman de atrás para adelante”

(VERDADERO)

Este mismo libro, atendiendo esa simple sabiduría, también ordena sus capítulos hablando primero del técnico que armará el equipo, luego de ese equipo que comienza con el arquero, después le sigue la defensa, luego aparece el medio campo y finalmente los delanteros.   

En los equipos de fútbol resulta significativo que la camiseta del arquero sea la número “uno” y la cuenta siga por el último defensor, más retrasado y cercano a su arco, un marcador central derecho llevando la número “dos”, para seguir subiendo el conteo mientras progresamos en las posiciones del campo hacia el mediocampo y el ataque. 

Entonces resulta básico plantear primero el armado de una defensa para cualquier equipo que se pretenda organizar. 

La defensa trabajará para que el rival no nos convierta goles, para recuperar la pelota y salir jugando bien ordenados. Una vez conseguida esa firmeza inicial que nos haga dueños de nuestro campo, recién  podemos comenzar a pensar en crear jugadas de ataque desde el medio, ingresando a campo contrario con pelota dominada para habilitar  a nuestros delanteros. 

jorge patron bermudez
Jorge “Patrón” Bermúdez, campeón del mundo con Boca Juniors

Por eso decimos que un equipo debe armarse “de atrás para adelante” como sabiduría cierta. 

Primero la defensa, que cuida el campo propio,  incluso el resto del equipo tiene una primera responsabilidad de organizarse marcando salidas y efectuando relevos entre jugadores de cualquier puesto, incluso los más avanzados, al momento de defenderse. 

Una discusión falaz, aún en nuestros días, que debe quedar zanjada con firme convicción de una vez por todas, para el futuro, es la siguiente:

 “¿Línea de cuatro o línea de tres?”

(FALSO)

Existe una forma conveniente y acertada, un modo que resulta claro y eficaz, y otra forma que se pretende como opción, que  no conviene, un modo que resulta oscuro y desatinado. 

La primera es la línea de cuatro y la segunda la de tres.

Por lo tanto esta pregunta debe pasar a la historia porque el problema no existe, una defensa se arma con cuatro defensores.

cesar luis menotti
César Luis Menotti

César Luis Menotti respondiendo sobre este tema ha expresado con sencilla sabiduría que  “una cancha de fútbol profesional mide setenta metros de ancho… ¿Sabés cuántos son setenta metros ?... Se necesitan cuatro jugadores para cubrirlos…” 

Más explicación sería innecesaria. 

Pero igual le pregunto al lector 

¿Alguna vez estuviste parado en medio de una cancha profesional? 

¿Miraste hacia los costados? 

Si cubrimos esa extensión sólo tres defensores es tanto el espacio generado entre ellos que bastarían sólo dos delanteros veloces para escapárseles. 

Ésa es la razón por la que tantos buenos técnicos como Cesar Luis Menotti eligen armar una línea de cuatro en el fondo. 

Pero como analizaremos aquí, existen más razones, a saber: 

Con cuatro hombres en defensa, los dos centrales cubrirán los treinta y cinco metros interiores, el marcador izquierdo protegerá los diecisiete metros y medio de su banda lateral y el marcador derecho se ocupará de los diecisiete metros y medio restantes por su otra orilla. Así cubrirán los setenta metros de ancho que tiene una cancha, tocando a cada uno sus diecisiete metros y medio. Si para mejor se ubican aproximadamente en el punto medio de esa zona que les corresponde, aproximadamente a unos ocho metros con setenta y cinco centímetros, podrán correr en un segundo hacia la derecha o la izquierda esa distancia de ser necesario. 

montiel
Gonzalo Montiel

Si tenemos en cambio una defensa de tres jugadores, sus responsabilidades se extenderán para cada uno de ellos a veintitrés metros con treinta y tres centímetros. Además, los peores veintitrés con treinta y tres los tendrá el líbero central, porque se trata de la zona donde por derecha o izquierda aparecen los delanteros rivales intentando colarse para quedar frente al arco y definir mano a mano con nuestro arquero. 

Entonces nuestro líbero central solo deberá marcar con perfil zurdo y diestro y cuando alguno de sus laterales haya subido y no regrese a tiempo, a su zona de responsabilidad deberá sumar la banda del que se fue, debiendo cubrir sus veintitrés metros con treinta y tres centímetros más los del marcador lateral lo cual significa cubrir cuarenta y seis metros con sesenta y seis centímetros. En un momento dado, más temprano o más tarde con el cansancio del juego, perderá las marcas de manera inevitable.

La defensa con línea de tres no conviene desde ningún punto de vista y en ninguna situación, ni aún perdiendo e intentando empatar el partido. Si el técnicos busca un equipo más ofensivo y desea sumar gente en ataque existen alternativas válidas desde el mediocampo hacia adelante. Cuando pretenden sumar gente adelante quitando un defensor, se equivocan. Si una gran mayoría ataca desesperada se reducen los espacios para todos, porque el rival retrocede volcando todo su equipo en defensa y los espacios se reducen, impidiendo la creación de situaciones claras de gol. 

Por lo general quienes juegan con tres en el fondo ese defensor lo suman al mediocampo, pensando que quien domine el mediocampo ganará el partido, sin considerar que las áreas en todo caso son más relevantes porque quien triunfe será con goles que se convierten en esos arcos que se encuentran al final de las áreas. 

nelson rodriguez
Nelson Gutiérrez, campeón del mundo con River Plate

La línea de tres en defensa resulta tan nefasta que afecta hasta la belleza del juego y por momentos perjudica hasta su nobleza deportiva. Dos equipos jugando con defensas de tres terminan con catorce jugadores chocando en el medio y produciendo un fútbol cortado, friccionado y mediocre, sin fluidez ni desarrollo, esperando la suerte en un contragolpe. 

La belleza del juego se ve afectada, los equipos se desorganizan y de pronto estamos ante lo que parece un picado ocasional entre veintidós amigos que armaron dos equipos, eligiendo pares y nones.  El líbero solo en el centro de su defensa  termina  exhausto fracasando en los cierres, sin poder realizar el trabajo que cumplirían los dos centrales en una línea de cuatro, y ese trabajo es fundamental para cualquier equipo, pues contiene a los goleadores del equipo contrario. Y también se verá afectada la tarea de nuestro arquero, situado a espaldas de ese líbero. 

Hay quienes defienden la línea de tres con estos argumentos:   

“El cinco bajará a ayudar al líbero”

(FALSO)

 

“Los volantes laterales bajarán armando línea de cinco”

(FALSO) 

Ambas buenas intenciones funcionan un par de veces pero fracasan a la tercera, cuando los relevos no llegan a tiempo por una sencilla razón espacio/temporal: Conviene relevarse entre jugadores de una misma línea, por tiempo, distancia y función de juego. 

 El líbero en una línea de tres debe ser ambidiestro para marcar dos perfiles y cubrir de arriba los centros, corriendo a izquierda para anticipar atacantes… Pronosticando un gol rival que llegará tarde o temprano tras un simple pelotazo de contragolpe. Aunque él fuera un crack de la defensa, algún delantero veloz rival se cuela y queda mano a mano con nuestro guardameta.

En cambio con línea de cuatro, los pilares centrales de la defensa son dos, precisamente el número “dos”, por lo general diestro, más el número “seis”, casi siempre zurdo, y entre ambos reparten el  trabajo defensivo central con eficacia y posibilidades de relevo entre sí. Además, nuestro arquero agradece que ninguno de los dos se encuentre delante suyo obstruyendo su visión total del campo, porque uno espera adelante a su derecha y otro adelante a su izquierda, ambos tranquilos, viviendo esa sensación defensiva de “Por aquí no pasa nadie”. 

otamendi vs polonia
Nicolás Otamendi

Alguna vez supe jugar de “dos” bien, pero si un técnico me hubiera pedido ser líbero en una línea de tres, hubiera perdido esa sensación de dominar la situación que tenía en la línea de cuatro. 

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Daniel Passarella

Salvando las distancias de este pobre aficionado con Passarella, Ruggeri u Otamendi, talentosos profesionales de la defensa, si ellos hubiesen jugado como líberos de una línea de tres en los campeonatos del mundo que les tocó ganar, hubiesen fracasado ellos, sus equipos y nosotros los hinchas. 

oscar ruggieri
 

Así le fue a Samuel que siendo tan bueno como ellos o mejor, se vio superado en el Mundial de Corea/Japón, pues nuestra selección aplicó el equivocado dibujo de la línea de tres en el fondo que entusiasmaba por entonces a nuestro D.T. Marcelo Bielsa. 

walter samuel
 

Por último, pensemos qué opinaría un arquero si le proponemos esta peligrosa formación. Si usted alguna vez jugó de arquero aunque sea por un rato en un picado cualquiera, en cancha grande, once contra once, pudo apreciar el desarrollo del partido con comodidad mientras la pelota estaba lejos. El panorama de la cancha lo tenía como espectador de lujo, siguiendo las jugadas del equipo propio y del contrario, poniéndose en guardia cuando éste último se acercaba. Si el rival venía por izquierda y superaba al marcador de punta, al tres, le salía un central, el seis. Y si lograba superar también al seis, podía quedar el otro central para enfrentarlo, el dos, siempre y cuando no debiera cubrir otro delantero que lo acompañara por derecha. Usted arquero conservaba cierta tranquilidad porque su equipo jugaba con línea de cuatro.  Si su equipo hubiese jugado en cambio con tres, usted hubiese tenido ubicado un líbero delante suyo entorpeciendo su visión del campo y obstruyendo su salida para ayudarlo desesperado, decidiendo si salir al delantero que trae la pelota o al que lo acompaña, que pueden triangularlo a su compañero  fácilmente, porque encima un marcador de punta subió y no regresó a tiempo…

Todo un verdadero despropósito para el arquero también, la línea de tres, con las que supimos perder los mundiales del 2002 y del  2018, aún teniendo jugadores como para armar un equipo campeón en ambos torneos. 

Los dos marcadores laterales de una línea de tres también sufren, porque terminan acusados de no bajar a tiempo para defender, y juegan exigidos por el gran espacio que les toca cubrir.  En cambio con línea de cuatro, pueden subir y proyectarse tranquilos en ataque a enviar un centro o buscar un cabezazo, aún quedan tres en defensa ante un contragolpe. 

Jugando con línea de tres, si todo salió bien hasta los setenta minutos de juego, un delantero rival de refresco ingresa, nuestro líbero agotado no puede relevarse porque es el mejor de nuestros defensores, caso contrario no estaría allí, y terminará siendo superado. Todas estas cosas el arquero y los defensores las conocen o intuyen, y por eso siempre prefieren jugar con línea de cuatro. Aún así siempre hay quien insiste en que jugando con línea de tres seremos un equipo más ofensivo. Es posible que ofendamos el buen gusto. 

Cuando se juega con línea de cuatro quedan seis jugadores para desempeñarse como mediocampista y delanteros. Estos seis pueden dividirse en tres al medio y tres adelante. O bien cuatro al medio y dos adelante. 

Y eso es todo, se acabó nuestra sabiduría del fútbol argentino hasta aquí y ya tenemos los dos dibujos tácticos posibles si queremos que nuestro equipo llegue a campeón: 4-4-2 y 4-3-3. 

Primera Parte del Capítulo Tercero del libro "Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino" escrito por Pablo Rolando Marianetti.

(Continuará)

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