Todos tenemos un primer recuerdo de un estadio lleno y un abuelo que nos llevaba de la mano
Pueden cambiar lugares, camisetas, épocas, jugadores, pero siempre hay en nuestras memorias el recuerdo de la primera vez que fuimos a la cancha
Redacción de Diario Mendoza
Pueden cambiar lugares, camisetas, épocas, jugadores, pero siempre hay en nuestras memorias el recuerdo de la primera vez que fuimos a la cancha
Repasemos esos sentimientos incontrolables. ¿Podemos hacer algo para combatirlos? ¿O es algo totalmente humano? No estoy seguro de nada.
No se mide con la misma vara, porque la vida es diferente y las necesidades también. Pero las leyes están hechas para la urbanidad y a veces son injustas en otra realidad. Para entenderlo va aquí una historia, como si fuera un cuento.
¿En la vida solo tienen sentido los 15 días de vacaciones? Seguramente no es así. Debe haber otras cosas que no recordamos.
El calor es sofocante, pero también liberador. Menos ropa, más carne al aire, más contacto, menos resguardo e inhibición. Este es el recuerdo de aquellos días felices de calor, días tan comunes a todos.
Es parte de la historia de la cumbre más alta de América, pero también de alguna de las historias más violentas ocurridas en la Patagonia. Recuerdo de la vida de un hombre misterioso y violento.
Todo es más intenso hacia el final del año. Todo. La alegría y la tristeza también. Ocurre que el alma anda más permeable, más sensible. Entonces, ocurren cosas como estas.
¡Pasen y vean, señores! ¡El gran oso Bombo, luchador sin igual traído directamente desde las montañas de España en combate estelar contra el crédito local! ¡Precios únicos, menores de 3 años sin cargo!
Quedará siempre la duda quién mató a Lencinas. Estos son solo datos, algunos de tantos. La historia aún no ha terminando de escribirse.
Fue en 1817, días antes de que el Ejército de los Andes emprendiera la campaña libertadora. Dicen que algunos oficiales cruzaron correspondencia años después, recordando aquella fiesta en la casona de don Pedro Molina, hoy conocida como Las Bóvedas, en Kilómetro 8. Esta es una carta jamás escrita, entre dos de aquellos que también festejaron, aunque no en los salones principales sino en las caballerizas.
La cantera es parte del paisaje, todos la conocen. Pero solo los más antiguos conocen la historia de Juan Sin Tierra, que es parte de los mitos de esa región de Mendo
Fue uno de los artistas plásticos más reconocidos de Cataluña y uno de los más prolíficos vitralistas de la Argentina. Fue quien pintó la Iglesia de Rodeo del Medio, en Mendoza, y la historia oral dice que la Virgen lo salvó de la muerte.
El prócer de la aviación argentina murió en Mendoza. Reconstrucción de ese último día, 1° de marzo de 1914, del carismático piloto, que tenía 38 años
A pesar de que ya han pasado casi sesenta años, la historia todavía es recordada en Rodeo del Medio, Beltrán y en el Aeroclub de San Martín.
Sucedió una noche de Año Nuevo, en una guardia de hospital, en Mendoza. Solo los que trabajan en esos sitios pueden dar fe de estas situaciones cotidianas.
Ocurrió hace tiempo atrás, pero el paisaje se repite cada tanto acá, en Mendoza, pero podría ser también en cualquier sitio.
La historia se mezcla con la leyenda, pero hay registros judiciales que confirman que todo fue como aquí se cuenta.
No sé cómo ocurrió. Solo puedo decir que, sin ningún acto previo, pude entrevistar a un hombre de la historia mendocina que murió hace mucho. El encuentro, no puedo decir cómo, se produjo en un calabozo, en mayo de 1864 y paso a transcribirla aquí.
La realidad y la ficción a veces tienen límites difusos y no se puede saber dónde están. Este es un ejemplo de ello.