Quién es ese que firma el boletín sin ser el padre
Entre todas las angustias infantiles, hay una curiosa, extraña, que tiene directa relación con la incertidumbre.
Entre todas las angustias infantiles, hay una curiosa, extraña, que tiene directa relación con la incertidumbre.
Fue así, como contó don Mario. Estuvo cerca de morir quemado él, los pájaros y sus perros. Pero no murieron aquella vez.
Todos tenemos alguno. Un recuerdo que no sabíamos que nos había marcado tanto y que lo anulamos hasta que, de pronto, reapareció en nuestra cabeza.
Los libros que ya nadie consulta, ¿se tiran?, ¿se queman?, ¿se reciclan de alguna forma? Historias de libros y libreros
Hay varios riesgos cuando uno fuma, más allá del epoc, el cáncer y los infartos: Las cosas que suceden en la calle en las madrugadas.
No se mide con la misma vara, porque la vida es diferente y las necesidades también. Pero las leyes están hechas para la urbanidad y a veces son injustas en otra realidad. Para entenderlo va aquí una historia, como si fuera un cuento.
El calor es sofocante, pero también liberador. Menos ropa, más carne al aire, más contacto, menos resguardo e inhibición. Este es el recuerdo de aquellos días felices de calor, días tan comunes a todos.
Sucedió una noche de Año Nuevo, en una guardia de hospital, en Mendoza. Solo los que trabajan en esos sitios pueden dar fe de estas situaciones cotidianas.
Ocurrió hace tiempo atrás, pero el paisaje se repite cada tanto acá, en Mendoza, pero podría ser también en cualquier sitio.
No sé cómo ocurrió. Solo puedo decir que, sin ningún acto previo, pude entrevistar a un hombre de la historia mendocina que murió hace mucho. El encuentro, no puedo decir cómo, se produjo en un calabozo, en mayo de 1864 y paso a transcribirla aquí.
La realidad y la ficción a veces tienen límites difusos y no se puede saber dónde están. Este es un ejemplo de ello.
Si me lo contaban no lo hubiera creído, pero lo vi y, por eso, debo escribirlo aquí para que quede constancia de lo que descubrí allá, donde el desierto de Mendoza pelea con el Hombre.
La ficción y la realidad se mezclan en esta historia mendocina, ocurrida en la primera mitad del Siglo XX.
Esta es una última recorrida por una de las zonas más antiguas de Mendoza, que lleva nombres que dan indicio de su origen. Allí quedaron, por ejemplo, capillas construidas una sobre otra y ruinas que conservan la memoria.
Brizuela supo ser un porfiado artista de Mendoza, que equilibraba su falta de talento con un gran entusiasmo. Un día salió de gira a la Costa Atlántica. Algunos dicen que triunfó. Otros cuentan esta historia.
Todos se preguntan cómo será. No hay respuestas y las que hay pueden ser reales o producto de alucinaciones. Morir solo, en un callejón perdido de Mendoza, puede ser un relato fantástico. O no.
Los que hacen u organizan la Fiesta de la Vendimia a veces se incomodan con las críticas. Pero una vez esa incomodidad terminó en la invitación a un duelo de honor.
El paso de los años hace que las costumbres vayan cambiando; aquellas se van perdiendo y surgen otras nuevas. Pero, si bien no se puede volver al pasado, hay algunas cosas buenas en eso que ya se perdió y que vale recordar.
Es uno de los pocos, quizás el único, que repara pelotas de fútbol en Mendoza. Tiene su puesto en la rotonda de Paso y San Martín, en Luján, y clientela de toda la provincia. Hasta los clubes de fútbol mendocinos le llevan sus balones para que los repare.