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Tres veces campeón

Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino: Campeones otra vez (PARTE 15)

Diario Mendoza comparte, en exclusiva, fragmentos del libro "Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino" del escritor mendocino Pablo Rolando Marianetti que repasa consideraciones futboleras "que hasta el 2022 permanecían olvidadas".

copa del mundo

En resumen, y como ya resulta de esperar para quienes han leído hasta aquí, definiremos las pequeñas sabidurías olvidadas del fútbol argentino necesarias si queremos salir campeones de nuevo.

Sin más prolegómenos una vez más insistiremos:

Para el fútbol argentino sin duda alguna el mejor dibujo táctico es el 4-4-2. 

Y si me permiten ampliar la idea, en el fondo considero que para el fútbol brasilero, alemán, italiano, francés, inglés, español, croata y el demás países del mundo futboleros, también. 

Y ese dibujo no sólo ayuda a salir campeón, tal como hemos apreciado por distintas razones en anteriores capítulos, sino también porque genera la belleza misma del fútbol, dado que las jugadas se desarrollan dentro de un equilibrio donde el habilidoso puede prosperar, sin la desesperación de aquellos equipos que juegan con línea de tres en defensa quienes, en sus zozobras defensivas aún acertando en la recuperación del balón,  luego atacan con desorden por exceso de gente en campo contrario, donde se reducen los espacios para beneficio del rival porque todo su equipo retrocede. 

daniel-passarella
Daniel Passarella campeón 1978

El otro dibujo táctico posible, como alternativa, también útil para el armado del juego es el 4-3-3. Claro que, como hemos señalado, para salir campeón necesitamos un hombre más en el mediocampo y debemos transformarlo en 4-4-2 por razones de solidez. Conservamos intacta la belleza y eficacia ofensiva del 4-3-3, pero ganamos solidez defensiva. Entonces podemos decir que el dibujo táctico más conveniente a todas luces, es el 4-4-2. 

Y así jugamos, 4-4-2, en el 78 los últimos cuatro partidos, para alcanzar por primera vez la copa del Mundo. 

En 1986 jugamos 4-4-2 casi todos los partidos, excepto algunos encuentros que variamos al 4-5-1 para cerrarlos cuando íbamos ganando, por breves minutos cerca del final. 

En 2022 la bajada de Messi al mediocampo para organizar los ataques siempre lo encontró ubicado allí como un creativo más y puede decirse que jugamos también 4-4-2 todos los encuentros, salvo contra Holanda en el que jugamos 5-3-2 y sufrimos de más, y también fue la excepción esos minutos finales contra Francia, cuando quisimos cerrar el partido y nos empataron también. Pero en los alargues Scaloni corrigió y volvimos al 4-4-2.

Ese par de veces con línea de cinco fueron nuestros únicos errores en este último campeonato, pues la defensa no debe ser impar, ni siquiera en exceso, para que el arquero no tenga un líbero adelante suyo. Además convienen cuatro defensores y no cinco porque ese quinto hombre no suma en defensa y falta en el medio campo. 

Y por suerte y saber, cuando tuvimos que definir por penales los ejecutamos bien, en ambas ocasiones.

Durante el mundial de Brasil 2014 hicimos todo bien también y casi logramos el trofeo, pero nos perjudicó la lesión de Di María ya que al perder el segundo creativo del mediocampo, con uno solo el equipo se hizo Messi dependiente y nos faltó sorpresa en la creación ofensiva contra los alemanes. 

Diego Armando Maradona en el Estadio Azteca luego de ganarle a Inglaterra.
Diego Maradona, campeón 1986

No obstante, ser subcampeones del mundo es también un gran logro que alcanzamos tres veces: Brasil 2010, Italia 90 y aquella primera copa en Uruguay de 1930. 

En Estados Unidos llegamos con grandes posibilidades de ser campeones pero tuvimos un problema de índole extra futbolístico que nos dejó sin estrella y capitán. Y también cambiamos el arquero titular después de un resultado infortunado en las eliminatorias. 

Otro que pudimos ganar fue el mundial de Alemania, donde terminamos invictos también con una gran selección. Todo iba bien hasta que enfrentamos en partido eliminatorio nada menos que al gran equipo local, se lesionó nuestro arquero titular, nos empataron y en la definición por penales ellos los patearon mejor tal como este librito explica, fuerte, al ángulo inferior izquierdo o derecho. 

Nuestras actuaciones fueron menos felices en otros mundiales como los de Francia 1998, Corea/Japón 2002,  Sudáfrica 2010 y Rusia 2018. En dichas oportunidades cometimos errores tácticos y estratégicos importantes, aun con excepcionales planteles de jugadores bien seleccionados. No es necesario señalar aquellos errores pues quienes comprendan las pequeñas sabidurías que rescata este librito podrán deducirlos.

En cambio en Italia 90, Estados Unidos 94, Alemania 2006 o Brasil 2014 jugamos mejor y con grandes posibilidades de salir campeones porque jugábamos fútbol argentino, sin pretensiones ni innovaciones extrañas. 

Y por supuesto en Argentina 1978, Méjico 1986 y Qatar 2022 ganamos la copa jugando fútbol argentino clásico. 

Armani y Messi
Lionel Messi, campeón 2022

Lo importante, si hemos leído estas pequeñas sabidurías, es aplicarlas en un gran porcentaje, sin olvidarlas, en nuestro fútbol diario de clubes y equipos de barrio, para que lleguen un día a nuestra selección mayor y sigamos siendo felices campeones. 

Para finalizar y a modo de resumen de los capítulos anteriores, sabidurías para salir campeón: 

Primero: Armar un dibujo táctico 4-4-2, eligiendo el mejor arquero del país, una defensa con el mejor 4 (marcador de punta diestro con proyección), el mejor 2 (marcador central diestro), el mejor 6 (marcador central zurdo) y el mejor 3 (marcador de punta zurdo con proyección), mientras que el mediocampo tendrá el mejor 8 (creativo por derecha que colabora en la marca), el mejor 5 (volante de contención central), el mejor 10 (creativo por izquierda) y el mejor 7 (hoy en funciones de “doble 8” colaborando en creación y contención), y la delantera se formará con el mejor 9 (centro delantero goleador) y el mejor 11 (win o puntero que desborde por izquierda y por derecha. Y un equipo suplente con los segundos mejores en cada puesto. 

Segundo: Dar rodaje al equipo, a ese equipo elegido y sus suplentes, entrenando y enfrentando partidos amistosos, oficiales, para afianzarse y para que todos puedan desarrollar sus virtudes, amparados en un esquema sólido que puedan tener consolidado y les permita conocerse y destacarse.

Tercero: Enviar córneres abiertos,  buscando las cercanías del punto penal, metros antes o después, siempre en el área grande, privilegiando el cabezazo de los nuestros. No cerrados  hacia el arco, donde no se puede interceptar bien el balón con la frente y  finaliza en poder del arquero rival o habilita un fuerte rechazo de sus defensores. Practicar los envíos elevando bien la pelota, sin quedarse cortos, pues el centro deberá alcanzar una distancia ideal de treinta a cuarenta metros. 

Cuarto: Patear bien los penales, practicarlos fuerte, abajo, a una esquina, para alcanzar la mayor eficacia aún si el arquero adivina el lugar, pues los doce pasos desde el punto penal son más veloces para el trayecto de la pelota que los tres y metros y medio que debe volar el arquero para llegar al ángulo inferior del arco adivinado, sea izquierdo o derecho. No dilapidar semejante posibilidad de gol picándola, ni pateándola fuerte al medio, ni buscando el ángulo superior con riesgo de que se eleve demasiado. 

scaloni-menotti-bilardo
Scaloni, Menotti y Bilardo, campeones mundiales

Quinto: Tiros libres directos ejecutados por un zurdo desde la derecha y un diestro desde la izquierda, buscando el ángulo más cercano al ejecutante por sobre la barrera, sin ensuciar la jugada con toques previos o incluyendo propios en la barrera rival, dejando delanteros atentos al rebote que puedan cedernos. Practicar este sistema como una disciplina atlética porque resulta el más eficaz. 

Sexto: Centros de tiro libre al revés que el anterior, patea un zurdo desde la izquierda y un derecho desde la derecha, igual que en los córneres y por las mismas razones. Se busca una mayor potencia de cabezazo propio rebotando en envío en la frente de nuestro jugador, para que la pelota baje con fuerza hacia el línea de gol sin dar tiempo de reaccionar al arquero. 

Séptimo: Defensa de cuatro jugadores, no de tres porque no alcanzan a cubrir los setenta metros de ancho de la cancha, ni de cinco porque también el líbero obstruye la visión del arquero. Jugar con cuatro da la tranquilidad de tener dos marcadores centrales en vez de un solo líbero para controlar a los goleadores rivales y estar mejor armados para salir jugando claro y adelante desarrollar ofensivas sin superpoblar el campo rival con propios y ajenos, lo que reduciría el espacio en su favor. Los marcadores laterales en la línea de cuatro además pueden proyectarse tranquilos, uno cada vez, sabiendo que dejarán relevo suficiente. 

Practicar el orden y crear espacios resulta vital para este noble deporte de equipos llamado fútbol, donde aspiramos ser campeones otra vez. 

Felicidades y  abrazo de gol.

Reproducción del Capítulo Duodécimo del libro "Pequeñas Sabidurías del Fútbol Argentino" escrito por Pablo Rolando Marianetti.

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