La enigmática historia del cementerio fantasma en Mendoza
Quedó olvidado en medio de un campo, lejos de todo. Las tumbas son de pobladores de un lugar desaparecido. Allí quedan solo preguntas sin respuesta.
Redacción de Diario Mendoza
Quedó olvidado en medio de un campo, lejos de todo. Las tumbas son de pobladores de un lugar desaparecido. Allí quedan solo preguntas sin respuesta.
Todos han escuchado alguna vez sobre ellas y hay muchos que aseguran haberlas visto. Las brujas y sus brujerías son parte del folclore nacional y Mendoza no es la excepción.
La vida intensa de un hombre que fue parte de la construcción de este pueblo de Mendoza y que terminó con su asesinato por una disputa absurda.
Brizuela supo ser un porfiado artista de Mendoza, que equilibraba su falta de talento con un gran entusiasmo. Un día salió de gira a la Costa Atlántica. Algunos dicen que triunfó. Otros cuentan esta historia.
Puede haber sucedido en cualquier carril de Mendoza, en cualquier callejón entre fincas. Historias como estas hay cientos, solo que nadie se anima a contarlas
Todavía hoy la moto Ramonot es una pieza de colección, deseada y querida por los motociclistas apasionados. Hay algunas unidades que se conservan en perfecto estado.
Fueron, aunque el tiempo pasado no lo es tanto porque aún existen, hombres que decidieron escapar de la sociedad y hacer su vida de otra forma, sin hogar ni querencia. Son parte de la historia de un país que supo ser ferroviario.
Después de perder una pierna en un accidente, no renunció a sus pasiones y hoy es múltiple campeón de ciclismo, esquiador experto y futbolista. Vive en Uspallata y no olvidó sus sueños después de la amputación.
Todos se preguntan cómo será. No hay respuestas y las que hay pueden ser reales o producto de alucinaciones. Morir solo, en un callejón perdido de Mendoza, puede ser un relato fantástico. O no.
Los trenes no solo han sido un medio de transporte, también fueron parte trascendental de la vida misma de los pueblos y de sus habitantes, generadores de historias entrañables que no se olvidan. El sueño del tren de pasajeros a Mendoza parece haber quedado trunco, pero sus historias seguirán vivas en la memoria.
Fue guitarrero, juez de Paz, receptor de Rentas, comisario de Policía, inspector de Irrigación y dueño de un sentido del humor incomparable por el que todavía se lo recuerda en el este de Mendoza.
El objeto más robado en la historia de la humanidad son los ceniceros. Basta confirmar esto preguntándole al mozo que atiende al lector.
Ocurre casi todos los días en Mendoza, en una ciudad del Este, pero puede ser en cualquier parte. Un pequeño cuadro, un simple cuadro, que hace que lo más complejo, lo más duro, pueda ser algo bello.
Red Puentes Nuestramérica, organización que funciona en ese departamento del este provincial, reveló que en la actualidad hay 43 personas en esa extrema situación (el 95% son hombres), contradiciendo los resultados del Censo Nacional de 2022, donde indicaba que en esa comuna no había un solo habitante viviendo en la calle.
Todos los pueblos y las pequeñas ciudades tienen personajes que les dan identidad, que los mejoran la vida. Entre ellos está el bromista insistente, espontáneo, chispeante, creativo. Este es el caso de un vecino de Junín, en Mendoza.
Felipe es de Tupungato y nació con distrofia muscular de Duchenne, un trastorno genético que atenta contra su vida. Solo hay un tratamiento posible y es muy costoso. Por esto lanzaron una campaña solidaria.
Santiago, el histórico chambelán de la máxima fiesta de la provincia, señaló que Cultura no lo convocó "porque que tenían otras prioridades”. Agregó que la decisión del gobierno “me entristeció” y que espera volver al escenario en 2025.
Como todos los años, cientos de mendocinos, hombres y mujeres, corren por los surcos cargando tachos repletos con veinte kilos de uvas. Una y otra vez, de una punta a la otra, llenando camiones. Así es la vida entre viñedos.
Ocurrió el sábado 25 de agosto de 2012 en la cancha de Deportivo Goudge, en San Rafael, y sucedió tal cual se cuenta aquí por más que la historia parezca un cuento de Osvaldo Soriano. El partido tuvo todos los condimentos: héroes, antihéroes y creencias fantásticas.